Rabón admite haber falsificado firmas

06/04/2010

La concejal de Cultura del Concello de Abegondo sostiene que contaba con autorización de las denunciantes para usar sus rúbricas con el fin de constituir un club de patinaje y abrir una cuenta

ANA BLASCO | ABEGONDO La edil de Cultura de Abegondo, Cristina Rabón Blanco, reconoció ayer ante la magistrada que instruye el caso sobre la operación Patín que falsificó las firmas de cuatro de las cinco denunciantes para crear los estatutos de un club de patinaje y para abrir una cuenta bancaria vinculada a la asociación.

De hecho, la concejal alegó que no sabía que falsificar una firma era un delito y aseguró que contaba con la autorización de las denunciantes para estas rúbricas. Rabón Blanco garantiza que todo lo que hizo fue de buena fe y que su única motivación era ayudarlas a montar el club. Sostiene que ella quiso dejar la actividad de patinaje cuando accedió al escaño de edil, pero que las dos monitoras que trabajaban para ella -y que forman parte de la acusación- querían seguir dando clases y cobrando.

La concejal declaró ayer en los juzgados de Betanzos, al igual que los otros cinco imputados en el caso. Rabón Blanco fue la primera en declarar y evitó las cámaras de la prensa con la connivencia de funcionarios de los tribunales, al igual que meses antes hizo el alcalde de Abegondo, José Antonio Santiso, cuando acudió a declarar como imputado por prevaricación urbanística continuada.

En el relato de los hechos, Rabón Blanco sostiene que cuando decidió dejar las clases de patinaje en Abegondo, porque no le parecía ético al ser concejal, celebró en mayo una reunión con las denunciantes y la actual tesorera del club e imputada, María del Mar Iglesias, para constituir la asociación. En este encuentro, asegura que le encargaron y le autorizaron para hacer los estatutos, darlo de alta y abrir una cuenta. Afirma que todas le autorizaron a usar sus firmas, que fueron ellas las que le entregaron sus carnés de identidad y que no entiende el motivo de la denuncia.

Explica que desde que la empresa que tiene con su marido dejó de ofrecer las clases de patinaje, lo asumió el club. Los alumnos pagaban al Concello y éste abonaba una cantidad al colectivo. A pesar de que el club de patinaje no estuvo constituido hasta septiembre de 2009, el Ayuntamiento aprobó facturas a nombre de esta asociación de 2008. La edil sostiene que les dio el visto bueno porque tenían informes técnicos favorables. Relata que, en agosto de 2009, la tesorera quiso reintegrar todo ese dinero y habló con el secretario municipal.

También admite haber retirado los 3.700 euros ingresados en la cuenta del club por el Concello porque una de las monitoras no tenía tiempo, pero asegura que se los entregó a la tesorera para que pagara a las dos profesoras los honorarios de varios meses.

María del Mar Iglesias, por su parte, defendió que su gestión fue impecable y que sólo realizó cinco pagos como tesorera: cuatro por honorarios y otro por la organización de una fiesta de carnaval.

Cristina Rabón mantiene que no ha percibido nada del club y que ayudarlas sólo le supuso perdida de dinero y de tiempo.

 
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