La prueba pericial caligráfica - I

Fuente: LÉTTERA Y ASOCIADOS
Fecha: 31/03/2010

El lenguaje jurídico es en general preciso, pero no se salva de las excepciones y esta sería una de ellas. La conocida como prueba pericial caligráfica, no trata jamás sobre lo que etimológicamente sugiere la expresión (escritura bella), generalmente se refiere a la identificación de escrituras y, preferentemente, de firmas.

Visto así, quizás fuera más correcto hablar de pericia grafotécnica (nunca grafológica aunque este término se haya puesto de moda últimamente) en cuanto a que se refiere a grafismos, pero tampoco sería la denominación correcta cuando en la prueba se solicita, por ejemplo, la identificación de una máquina de escribir, de una impresora, o trata de elementos que formando parte del documento problema, nada tienen que ver con la escritura manuscrita.

Por otra parte, imaginemos que ante la duda surgida respecto a un documento firmado, una de las partes propone la prueba con el fin de determinar si la firma es o no auténtica. Resuelto el problema en sentido positivo, debemos concluir que el documento también lo es?, la casuística demostrará en muchas ocasiones que no, por tanto, la prueba “pericial caligráfica”, ¿nos ha servido de algo? la respuesta es afirmativa, pero su alcance ha sido insuficiente para descubrir la verdad.

No podemos pasar por alto el dato de que si la firma es auténtica y el documento falso, el fantasma del dolo planea sobre el procedimiento y el pleito toma caminos no previstos que pueden conducir a un destino al que nunca llevará la simple imputación de autenticidad de firma, elemento importante en cualquier documento, pero no único. Similar valor probatorio pueden tener la fecha atestada, el hecho de que el documento estuviera o no impreso en el momento de su estampación, los posibles agregados o ablaciones posteriores, etc.

Todo ello nos lleva a concluir que lo único realmente útil para el esclarecimiento de la verdad es el estudio integral del documento y puesto que de ello se ocupa la documentoscopía, la prueba a practicar debería ser siempre la “pericial documentoscópica”.

Cierto es que la preparación técnica precisa para realizar análisis al nivel indicado no está al alcance de todos los “peritos calígrafos” y eso es algo que, con independencia del nivel formativo que cada profesional haya alcanzado, los Tribunales deberían estar en condiciones de poder calibrar.

Un factor muy importante a considerar es el avance que están teniendo las distintas técnicas empleadas en documentoscopía, lo que obliga a los expertos a un permanente reciclado, puesto que un problema que hoy no tiene solución, puede encontrarla mañana.

Entretanto serán los profesionales del derecho quienes tengan que solicitar la prueba y para ello, quizás les ayude tener en cuenta lo expuesto.

En posteriores artículos iremos analizando los problemas que más habitualmente se presentan en relación con la veracidad/falsedad de los documentos probatorios en el ejercicio del derecho que esperamos sean de su interés.

Goyo R. Grávalos. Analista Forense de Documentos

 
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